Cuando el arte se convierte en un instrumento transgresor, educativo, señalador, edificante, sea cual fuere el representante político de turno administrando nuestros bienes, terminará cercenándolo, acorralándolo, censurándolo y echándolo al olvido.
Esto sucedió en el estricto orden de las palabras con el film mexicano “Rosa Blanca”, que no debe confundirse con el encargo que el gobierno cubano hizo al Indio Fernández en 1954 y que, tratando de armar la vida de José Martí, resultó un fiasco de guión, de film y se tiró también al olvido.
Rosa Blanca, sin el artículo “la”, es una historia de aventura y denuncia y parece que por las transgresiones semánticas y de acciones la copia original del filme vivió la misma dicha, convirtiéndose la vida del mismo documento cinematográfico en una odisea de encierros y censuras.
Para 1961, el director Roberto Gavaldón, junto con Emilio Carballido, decidieron leer en voz alta y a dos términos el fabuloso cuento “Rosa Blanca” del escritor norteamericano B. Traven. Se dieron cuenta que el papel protagónico del hecho literario quedaba enfrascado en la denuncia, más que un cuento era una crónica, más que un reportaje era una denuncia. Ambos festejaron, con planes, hacerlo, llevarlo, recrearlo en un filme que dividiría la nación y el entorno de la misma y lo logró a ser finalizada, pero la cinta se volvió ciega ya que nunca fue exhibida. Cometía su perjuro y su destino proferido desde antes por sus creadores.
Se enlató, se enterró y se convirtió en leyenda. En algún momento un crítico de arte, dicen los actuales cronistas sin saber el nombre del aventurado, denominó esta cinta, junto con “La sombra del caudillo”, como los 2 pilares del cine maldito mexicano, pues caían en la desgracia de querer decir la verdad que muestra las heridas de una nación nunca curada.
Rosa blanca es un ficticio poblado ubicado en Veracruz, cerca de la costa, entre las montañas, algo así como Poza Rica. Un día alguien vio betún, un día alguien dio el aviso, un día vinieron las aves rapaces y saquearon todo, se comieron todo, mataron todo. De hecho las rapiñas vienen de una empresa petrolera llamada “Condor Oil Company”. Los personajes se mueven en el miedo de aquel fango viscoso y cuando despiertan ya todo es pesadilla. La negativa de la venta de tierras ya estériles trae el asesinato, los asesinatos. La sangre baña al petróleo o al revés…
Don Jacinto el personaje principal trata por todos los medios y con todas sus fuerzas de establecer la justicia como único medio para lograr un punto de equilibrio entre la vorágine desatada y también es engullido por las manos traidoras y sicarias. Un festín de sangre que ni los dramas griegos hubiesen tenido.
La película producida en 1961, durante el mandato de López Mateos, se consideró lesiva para los intereses norteamericanos en la región, no para los de México sino para los de la gente de arriba cuya cara y postura quedaba martillada con las más terribles imágenes de la violencia y la traición. Tal vez un retrato premonitorio de lo que harían luego en varios continentes y en el nuestro con sus portentosos planes cóndor.
Rosa Blanca, tiene visos de documento y relata el poder, incluso pone en evidencia la verdadera historia que le ha tocado vivir a México. Se dice que el film estuvo 12 años escondido, otros alegan que fueron 11 años de censura. A ciencia cierta no se manejan los datos. En lunes 14 de abril del año 2008 fue presentada de nuevo y en pantalla grande a las diputadas y diputados, senadoras y senadores con motivo de discutir la ley orgánica de Reforma Energética. Los ojos asombrados de los políticos recorrieron juntos la cinta “extraviada”. Víctor Ugalde, escritor e investigador cinematográfico perfiló ante el público la historia de que por allá por los años 70 fue liberada y se exhibió con miedo y escenas cortadas, trozada para que se viera como un cuento rústico y folclórico sobre la industria petrolera y su historia de sangre.
Ahora la podemos ver, conseguir y bajar completa. Debe verse.
Otras películas señaladas del cine mexicano son:
“Pecado y moral”, película realizada por Adolfo Best Maugard. 1944
“La mancha de sangre” de Adolfo Best Maugard, 1938
“El brazo fuerte” (1958) de Giovanni Korporaal
Gerardo Martínez
rosa blanca (ficha técnica)
Director: Roberto Gavaldón
Intérpretes: Begoña Palacios, Carlos Fernández, Christiane Martel,Ignacio López Tarso, Reinhold Olszewski, Rita Macedo
Año: 1961.Duración: 98 min.
rGénero: Melodrama
Color o en B/N: Blanco y Negro
Guión: Emilio Carballido, Roberto Gavaldón, Phil Stevenson
Fotografía: Gabriel Figueroa
Música: Raúl Lavista
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